La economía industrial argentina atraviesa un ajuste dividido. La actividad vinculada a químicos, petróleo y algunas cadenas de valor asociadas a la minería se expandió desde el cambio de gobierno de fines de 2023, mientras la producción textil y varias ramas manufactureras orientadas al mercado interno cayeron con fuerza.
Un estudio de IERAL de la Fundación Mediterránea, basado en datos del Indec, comparó la actividad sectorial entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el último dato disponible de la serie. Solo cinco de las 16 ramas industriales principales estaban por encima de su nivel de fines de 2023: sustancias y productos químicos subieron 10,2%, refinación de petróleo, coque y combustible nuclear aumentó 9,3%, productos de tabaco avanzó 8,6%, otro equipo de transporte creció 7,3% y alimentos y bebidas ganó 5,0%.
El lado más débil del balance es más amplio. Productos textiles cayó 35,6%, productos de metal retrocedió 21,9%, productos minerales no metálicos y productos de caucho y plástico bajaron 19,7% cada uno, maquinaria y equipo perdió 19,5%, y prendas de vestir, cuero y calzado cedió 19,4%. Vehículos automotores, carrocerías y remolques, al igual que industrias metálicas básicas, retrocedieron 16,7%, mientras otros equipos, aparatos e instrumentos se contrajo 9,6% y madera, papel, edición e impresión bajó 1,6%.
En términos agregados, la actividad industrial se ubicó 4,1% por debajo de noviembre de 2023. La economía más amplia mostró la misma asimetría: minería creció 26,2%, intermediación financiera 24,6%, agro 22,8%, hoteles y restaurantes 15,2%, transporte y comunicaciones 4,1%, y actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler 3,5%. Comercio quedó casi neutro con 0,2%, electricidad, gas y agua avanzó 0,1%, mientras construcción cayó 10,9% y turismo medido por viajeros internacionales retrocedió 21,5%.
El análisis de IERAL describió el patrón como un fuerte rebalanceo entre sectores productivos. Vinculó el cambio con la desaceleración de la actividad económica, una mayor apertura comercial, un colchón cambiario limitado y avances insuficientes en la reducción de cargas estructurales de competitividad, incluidos impuestos distorsivos. También señaló un desfasaje entre importaciones ligadas al consumo, como bienes finales, e importaciones asociadas a la producción local, como insumos y bienes de capital.
Facimex Valores interpretó la brecha como parte de un movimiento más amplio hacia actividades en las que Argentina tiene ventajas comparativas más fuertes. Esa lectura destacó que agro, minería, petróleo y gas crecieron de manera sostenida desde fines de 2023, mientras la manufactura sigue por debajo de su punto de partida pese a una recuperación parcial. La misma visión identificó mejores perspectivas para refinación de petróleo, químicos y agroquímicos, farmacéutica, minerales vinculados al litio, molienda de oleaginosas, alimentos de mayor valor agregado, carnes, madera, papel y tubos sin costura, y condiciones más difíciles para textiles, neumáticos, maquinaria, electrónica, electrodomésticos y automotriz.
Las presiones de costos agregan otra restricción. El mayor costo del gas natural licuado importado fue trasladado al sector privado, y referentes industriales estimaron que al menos una de cada dos empresas evaluaba reducir actividad en julio por la factura energética. La fabricante de maquinaria Metalfor también inició un procedimiento preventivo de crisis tras atrasos salariales, menores ventas y problemas de liquidez, lo que muestra cómo la brecha industrial alcanza a firmas concretas.



