América Latina

Estados Unidos acelera las deportaciones a Haití pese a la expansión de la violencia de las pandillas

Un vuelo con 101 deportados aterrizó en Cabo Haitiano, la tercera llegada semanal consecutiva, mientras activistas cuestionan los retornos a un país donde las pandillas controlan gran parte de la capital.

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Estados Unidos deportó a 101 personas a Haití el 3 de septiembre y mantuvo un fuerte aumento de los retornos hacia un país desbordado por la violencia de las pandillas. El vuelo salió de Luisiana y aterrizó en la ciudad norteña de Cabo Haitiano, lejos de las zonas más peligrosas de la capital.

Fue el tercer jueves consecutivo con la llegada de un vuelo de deportación, un cambio frente al ritmo anterior de aproximadamente un traslado mensual. Más de 200 personas ya habían sido devueltas en dos vuelos de fines de agosto, haciendo visible en pocas semanas la nueva frecuencia.

Entre los pasajeros estaba Renan Hédouville, exdirector de la Oficina de Protección del Ciudadano de Haití y acusado de corrupción. Su presencia dio notoriedad al vuelo, pero la mayoría de los retornados ingresó en un sistema de reintegración que funciona con inseguridad extrema y servicios públicos limitados.

Organizaciones de derechos humanos cuestionaron los retornos, especialmente los casos de haitianos con Estatus de Protección Temporal que vivían y trabajaban legalmente en Estados Unidos. Sostuvieron que devolver personas durante la actual emergencia de seguridad las expone a condiciones que no pueden transitar de manera segura.

Los vuelos utilizan Cabo Haitiano porque el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe sigue siendo demasiado peligroso. Los grupos armados controlan aproximadamente el 70% de la capital y avanzaron hacia regiones centrales, restringiendo la movilidad y debilitando la capacidad estatal para recibir y asistir a deportados.

Casi 1,5 millones de haitianos fueron desplazados por la violencia, mientras cifras de las Naciones Unidas registraron más de 3.050 muertes entre enero y junio. Los datos ubican las deportaciones no solo como control migratorio, sino como retornos hacia una de las peores crisis de desplazamiento del continente.

Desde diciembre de 2025, los vuelos parten generalmente de un centro migratorio en Alexandria, Luisiana, hacen escala en Miami y continúan a Cabo Haitiano. El aumento de la frecuencia enfrenta directamente la política estadounidense de expulsiones con la capacidad de Haití para absorber a quienes regresan.