Asia

Filipinas pide diálogo en la ASEAN tras un ataque aéreo mortal en Rakáin

Como presidencia de la ASEAN, Manila expresó preocupación después de que un ataque en Kyauktaw matara a 50 personas e hiriera a decenas, y ofreció facilitar una respuesta regional liderada por Myanmar.

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Filipinas, que ejerce la presidencia de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, expresó preocupación por un ataque aéreo en el estado birmano de Rakáin que provocó muertos, heridos y destrucción. Manila afirmó que sigue de cerca la situación y está dispuesta a facilitar un debate regional sobre cómo asistir a Myanmar.

La subsecretaria de Relaciones Exteriores para Asuntos de la ASEAN, Ana Marie Hernando, dijo que los ataques causaron daños materiales, pérdidas de vidas y lesiones. Su declaración constituyó la primera respuesta institucional de Filipinas como presidencia y colocó el episodio en la agenda del bloque sin anunciar medidas punitivas.

El ataque del 28 de septiembre alcanzó Kyauktaw, donde fueron afectados un mercado y un puente cercano. Murieron 50 personas y decenas resultaron heridas, en la ofensiva aérea más letal informada en Rakáin desde el bombardeo de un hospital en diciembre. Las imágenes mostraron humo, fuego y escombros.

Manila sostuvo que tendrá en cuenta las posiciones de todos los miembros de la ASEAN y seguirá el método de decisiones por consenso. Ese mecanismo exige acuerdo entre gobiernos con relaciones muy distintas con las autoridades militares de Myanmar y ha limitado reiteradamente la capacidad del bloque para adoptar acciones obligatorias.

Filipinas ofreció, sin embargo, facilitar conversaciones sobre asistencia práctica. Señaló que cualquier camino debe responder a la aspiración compartida de una solución apropiada y dirigida por Myanmar. La fórmula mantiene la participación regional sin presentar a los países vecinos como responsables de imponer un arreglo político externo.

Myanmar atraviesa una guerra civil nacional desde que los militares tomaron el poder en el golpe de 2021. Una alianza de organizaciones armadas, incluido el Ejército de Arakán en Rakáin, combate a las fuerzas militares. El control territorial fragmentado dificulta la entrega de ayuda y la verificación independiente de los ataques.

El conflicto más amplio causó alrededor de 100.000 muertes y desplazó a más de 3,5 millones de personas, según las cifras citadas por la fuente. El ataque de Kyauktaw forma parte de una emergencia humanitaria prolongada y aumenta la presión para que la ASEAN convierta su preocupación en acceso y asistencia.

La prueba siguiente será si Filipinas convoca consultas, si los miembros acuerdan una forma concreta de apoyo y si la ayuda logra llegar a la población afectada. La oferta de Manila abre una vía diplomática, pero el consenso y la intensidad de la guerra mantienen sin resolver el mandato y la eficacia de cualquier respuesta.