Asia

La cumbre de defensa de ASEAN pone a prueba la atención de EE.UU. ante el desgaste en Medio Oriente

Pete Hegseth enfrenta preguntas sobre disponibilidad, mar de China Meridional y confiabilidad de alianzas mientras Pekín mantiene presencia menor.

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Pete Hegseth llega a las reuniones de defensa de ASEAN en Cebú con preguntas sobre si Estados Unidos puede sostener su papel en el Indo-Pacífico mientras libra una guerra exigente en Medio Oriente. Los aliados quieren pruebas de disponibilidad, no solo garantías.

La guerra con Irán consume municiones, buques, defensas aéreas y atención política desde febrero. También alteró navegación y energía, convirtiendo un conflicto lejano en problema económico y de seguridad para el Sudeste Asiático.

Filipinas es la prueba principal por ser aliado con tratado y enfrentar a China en el mar Meridional. Manila busca claridad operativa mientras incidentes marítimos y sanciones chinas elevan el costo de un error.

China asistirá mediante su agregado de defensa, no un ministro. La presencia mantiene comunicación, pero el nivel menor refleja la tensión con el anfitrión filipino y limita un diálogo bilateral de alto rango.

Los militares regionales observan la actividad naval china. El grupo del portaaviones Liaoning fue seguido cerca del sur filipino hacia el mar de Célebes, mostrando cómo los despliegues condicionan la diplomacia.

Hegseth también se reunirá con Japón, Australia y Filipinas. Su cooperación es más operativa, pero ASEAN teme arreglos que dividan la región en campos rivales.

La cita puede avanzar en guardacostas, vigilancia marítima, ciberseguridad, antiterrorismo y energía. El demorado código del mar Meridional muestra, sin embargo, los límites de evitar las disputas difíciles.

La prueba será la constancia posterior. Los países quieren una presencia estadounidense capaz de disuadir coerción pero previsible para evitar escaladas, preservando su capacidad de trabajar con China sin elegir bando.