La plataforma de campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para un posible cuarto mandato modificó su lenguaje hacia el agronegocio. A diferencia del programa de 2022, que trataba al sector principalmente junto con agricultura familiar, reforma agraria, sostenibilidad y seguridad alimentaria, el nuevo documento lo define expresamente como esencial para la balanza comercial y el producto interno bruto de Brasil.
La plataforma sostiene que la eficiencia productiva debe combinarse con sostenibilidad ambiental e innovación tecnológica. También plantea agregar más valor a la canasta exportadora brasileña y reducir el peso relativo de las materias primas en el comercio exterior, transformando la escala del sector en beneficios industriales y comerciales más amplios.
El cambio llega después de un período en el que el agronegocio ayudó al gobierno a negociar excepciones frente a los aranceles estadounidenses. El gravamen de Washington parte actualmente del 25 % después de haber llegado al 50 % el año anterior, mientras la carne, el café y el jugo de naranja obtuvieron exenciones tras negociaciones oficiales apoyadas por los exportadores rurales.
El programa de 2022 ponía mayor énfasis en el papel social de la agricultura. Vinculaba la producción familiar, tradicional y comercial sostenible con alimentos saludables, menores costos productivos, agricultura orgánica y agroecológica, acceso a la tierra y la meta de sacar a Brasil del Mapa del Hambre. Ese objetivo se alcanzó en julio de 2025.
El agronegocio continúa siendo un electorado difícil para Lula porque buena parte del sector se alinea tradicionalmente con fuerzas conservadoras. Los rivales presidenciales Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Flávio Bolsonaro disputan ese voto. Lula anunció medidas como crédito para productores rurales endeudados, pero con frecuencia estuvo ausente de actos dirigidos a la agricultura empresarial.
El vicepresidente Geraldo Alckmin representó habitualmente al gobierno en iniciativas federales para el sector y mantiene canales más sólidos con sus dirigentes. Lula faltó este año a la sección del Plano Safra destinada a la agricultura empresarial mientras viajaba en Paraguay, pero asistió a la ceremonia para pequeños productores después de regresar a Brasil.
La nueva plataforma promete mayor apoyo financiero. Propone diversificar las fuentes mediante mercados de capitales y títulos del agronegocio, simplificar los trámites crediticios y establecer criterios más claros. La política de ciencia y tecnología también incluye al sector entre las prioridades de una red destinada a financiar innovación, conectar investigación con producción y elevar la productividad.
Presentado el 7 de agosto, el programa incluye además cambios al sistema de enmiendas legislativas, un lenguaje más fuerte sobre soberanía, regulación de plataformas digitales y el fin de la semana laboral de seis días. Su capítulo agrario es así una propuesta económica y una señal política: la campaña busca ampliar la coalición de Lula sin abandonar sostenibilidad, pequeños productores y seguridad alimentaria.



