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Brasil evalúa reciprocidad si no logra revertir restricciones de la UE a productos animales

El Gobierno brasileño dijo que podría activar la Ley de Reciprocidad si el diálogo no revierte nuevas barreras europeas a exportaciones de carne, pollo, pescado y miel por casi US$2.000 millones anuales.

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El Gobierno de Brasil afirmó que puede recurrir a la Ley de Reciprocidad si las negociaciones no revierten las restricciones de la Unión Europea a productos brasileños de origen animal. Las barreras comenzaron a regir el 3 de septiembre, mientras Brasilia mantuvo abiertos los contactos diplomáticos y técnicos para preservar el comercio.

Las medidas afectan carne bovina, pollo, pescado y miel, un conjunto de exportaciones valorado por las autoridades brasileñas en casi US$2.000 millones anuales. La pérdida potencial da al conflicto un peso económico que supera los certificados sanitarios individuales y aumenta la presión para alcanzar una solución rápida con Bruselas.

Un comunicado conjunto de los ministerios de Relaciones Exteriores y Agricultura objetó lo que Brasil calificó como falta de diálogo previo. El Gobierno sostuvo que había cumplido las exigencias europeas y entregado documentación sobre aves, pescado, carne bovina, huevos y miel.

Brasilia también aceptó una auditoría de la UE sobre las cadenas de aves y miel, aunque afirmó que otros socios comerciales no enfrentaron la misma demanda. La misión, prevista del 24 de agosto al 4 de septiembre, permitió mostrar procedimientos de inspección, trazabilidad y controles oficiales.

El Gobierno dijo esperar una solución rápida y transparente, basada en la ciencia y protegida de presiones proteccionistas. Esa formulación presenta las restricciones como una cuestión técnica que debe resolverse con evidencia y, a la vez, advierte contra el uso de reglas sanitarias como barreras comerciales.

Varios de los productos afectados habían recibido cuotas o reducciones arancelarias en el acuerdo Mercosur–Unión Europea. Brasil advirtió que excluirlos del mercado europeo anularía beneficios negociados y podría alterar el equilibrio de concesiones que sostiene el entendimiento comercial más amplio.

La Ley de Reciprocidad ofrece a Brasil un marco para responder cuando otro país adopta medidas consideradas perjudiciales para la competitividad nacional. Los funcionarios no anunciaron una represalia inmediata y dejaron su eventual aplicación condicionada al resultado y al plazo de las conversaciones con las instituciones europeas.

Al mantener activa la cooperación técnica y reservarse el derecho de responder, Brasilia avanza por dos vías. El objetivo inmediato es recuperar el acceso para los exportadores; el más amplio, impedir que las nuevas restricciones creen un precedente para la relación comercial con la UE.