Brasil

Lula elige el diálogo ante Trump, el desafío central de su cuarto mandato

Brasil defenderá su soberanía mientras busca aliviar aranceles, sanciones y presiones de seguridad sin debilitar su relación con China.

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Luiz Inácio Lula da Silva inicia un cuarto mandato con Donald Trump como la relación externa más difícil de Brasil. Brasilia pretende combinar una defensa firme de la soberanía con ofertas reiteradas de diálogo durante los dos años restantes del gobierno estadounidense.

El vínculo quedó tensionado por la participación de Washington en el debate electoral brasileño y por señales contradictorias de Trump. Elogió a Lula como dinámico, pero luego lo llamó volátil y mostró indiferencia por el resultado, alimentando la incertidumbre sobre la Casa Blanca.

Los funcionarios brasileños consideran menos receptivo al Departamento de Estado dirigido por Marco Rubio. Las sanciones contra autoridades brasileñas y la falta de interlocutores confiables en Washington dificultaron la diplomacia cotidiana y elevaron el valor del contacto presidencial directo.

Una posible señal de distensión es la aprobación esperada de Daniel Perez como embajador estadounidense antes de fin de año. Su llegada daría a ambos gobiernos un canal formal cuando las disputas políticas desbordan la relación institucional.

El comercio es la prueba inmediata. Los aranceles estadounidenses, con un promedio de 37,5%, siguen siendo un costo elevado y Brasilia espera que la negociación gane impulso después de la elección. Un acuerdo deberá ofrecer alivio real y no solo un cambio de tono.

Los minerales críticos combinan oportunidad y fricción. Washington busca suministros seguros, mientras Brasil exige procesar e industrializar sus tierras raras dentro del país. Esa posición conecta la política exterior con empleo, tecnología y desarrollo.

La seguridad marca otro límite. Brasil rechaza incorporarse automáticamente al Escudo de las Américas diseñado por Estados Unidos y se opone a fuerzas extranjeras en su territorio, aunque acepta negociar cooperación de inteligencia y tecnología contra el crimen organizado.

Lula también debe preservar a China, principal socio comercial brasileño, frente a la presión estadounidense y al lobby de aliados de Eduardo Bolsonaro en Washington. Su estrategia exige convertir el diálogo en resultados sin que el acercamiento sea interpretado como alineamiento geopolítico.