Rescatistas y voluntarios buscaron entre edificios derrumbados en el oeste de Colombia después de que un terremoto de magnitud 7,4 causara al menos 111 muertes. Cerca de 1.600 construcciones resultaron dañadas y al menos 61 colapsaron en el sismo más fuerte registrado en el país durante este siglo, dejando una cantidad todavía desconocida de personas bajo los escombros.
El terremoto ocurrió cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, alrededor de las 7.30 de la mañana del lunes. Su foco estuvo a unos 100 kilómetros de profundidad y el movimiento inicial fue seguido por réplicas de magnitud 2,8 y 4,8. El temblor se sintió en Bogotá y al otro lado de las fronteras, en Ecuador, Venezuela y Panamá.
Las mayores pérdidas se registraron en las ciudades occidentales y los departamentos cafeteros más próximos a la zona afectada. Pereira contabilizó al menos 40 muertos, mientras Chocó informó 12 fallecidos y 84 heridos. El presidente Abelardo de la Espriella señaló después que 35 personas murieron y 700 resultaron heridas en Valle del Cauca, el departamento que incluye a Cali.
En Cali, los vecinos formaron cadenas humanas para retirar trozos de hormigón de las estructuras derrumbadas mientras los equipos se detenían periódicamente para escuchar señales de sobrevivientes. Una niña de seis meses y su madre fueron rescatadas debajo de un edificio de cinco plantas, y en Pereira los socorristas establecieron contacto con un niño atrapado bajo una panadería mientras trabajaban grúas sobre el lugar.
De la Espriella declaró el estado de emergencia nacional apenas tres días después de asumir y convirtió el rescate de las personas bajo los escombros en la primera prioridad del gobierno. Se asignaron recursos económicos inmediatos y asistencia humanitaria para más de 1.400 familias y personas afectadas, junto con subsidios temporarios de alquiler para hogares cuyas viviendas sufrieron daños.
Hospitales de cinco ciudades quedaron en alerta roja y al menos seis aeropuertos suspendieron sus operaciones. Las autoridades impusieron toques de queda nocturnos en Cali, Armenia y Manizales, mientras el gobierno prometió 1.000 efectivos de seguridad adicionales para Cali ante la preocupación por saqueos y la presión sobre el orden público.
La asistencia internacional comenzó a tomar forma cuando Estados Unidos comprometió 15,5 millones de dólares para refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluación de daños. Ecuador, Francia, México y Brasil también ofrecieron apoyo, planteando al nuevo gobierno colombiano una prueba temprana para coordinar la ayuda externa con las operaciones locales de rescate.
La profundidad del terremoto normalmente habría reducido el movimiento en superficie, pero su magnitud, ubicación continental y desplazamiento lateral pueden haber amplificado los daños en valles poblados. La selva densa de Chocó, su pobreza y su dependencia del acceso fluvial o aéreo podrían demorar una evaluación más amplia, por lo que el balance nacional confirmado permanece provisional mientras continúan las búsquedas.



