El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, renovó sus denuncias de fraude en la elección presidencial de junio, pocos días antes de la asunción del conservador Abelardo de la Espriella. La disputa traslada la confrontación política no resuelta por el resultado hasta la etapa final de la transferencia de poder.
Durante una presentación de una hora ante periodistas, Petro sostuvo que programadores manipularon los resultados de miles de actas después de que el conteo fuera transmitido a la sede de la Registraduría Nacional. Presentó esa supuesta intervención digital como evidencia de un problema institucional más profundo.
Los observadores internacionales y las autoridades electorales colombianas rechazaron las acusaciones. A fines de junio, las autoridades declararon que de la Espriella derrotó por 250.000 votos a Iván Cepeda, aliado de Petro, y el presidente electo iniciará un mandato de cuatro años tras jurar ante una sesión conjunta del Congreso.
Petro se negó a reconocer el resultado. Describió la elección como oscura e influida por poderes extranjeros, y cuestionó que los funcionarios no hubieran suministrado metadatos de las actas escaneadas y publicadas en una página donde los ciudadanos pueden revisar el resultado de cada centro de votación.
La victoria ya fue certificada por jueces electorales, lo que deja al presidente saliente con escasa capacidad jurídica para impedir la asunción. El proceso institucional avanza, por lo tanto, mientras Petro continúa calificando de ilegítimo al gobierno entrante.
El impacto político puede ir más allá de la certificación formal. Analistas advirtieron que la reiteración de las denuncias podría debilitar la posición de de la Espriella entre una parte del electorado y profundizar la polarización al comienzo de la nueva administración.
Cepeda anunció que organizará protestas contra el presidente entrante y que no lo reconocerá hasta que cumpla varias condiciones, entre ellas renunciar a su doble ciudadanía estadounidense. La estrategia opositora coloca la movilización callejera y la disputa por la legitimidad junto a un proceso electoral ya concluido.
Petro también instó a las comunidades rurales a formar comités que denominó guardias de liberación para resistir a destacamentos militares que, afirmó, están aliados con mafias locales. Andrés Macías, profesor de ciencia política de la Universidad Externado, advirtió que el llamado podría justificar el uso de armas por civiles en zonas afectadas por conflictos. Petro dijo además que teme ser retirado por la fuerza de Colombia después de dejar el cargo y prometió seguir activo en la oposición.



