La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que Exxon Mobil puede continuar una demanda contra entidades estatales cubanas por activos confiscados tras la llegada de Fidel Castro al poder.
En una decisión de seis votos contra tres, los magistrados concluyeron que las agencias e instrumentos del Estado cubano no pueden invocar la inmunidad soberana extranjera para bloquear reclamos presentados bajo la Ley Helms-Burton de 1996. El fallo elimina un obstáculo procesal importante que había limitado el caso de Exxon en instancias inferiores.
El reclamo de Exxon se refiere a activos petroleros y gasíferos que pertenecieron en Cuba a Standard Oil, antecesora de la compañía. Las propiedades incluían una refinería, terminales, instalaciones de envasado y más de cien estaciones de servicio tomadas por el Gobierno cubano.
La pérdida original fue valuada en unos US$70 millones al momento de la confiscación. Exxon reclama ahora más de US$1.000 millones, una cifra que incorpora los intereses acumulados y la posibilidad de daños incrementados bajo la legislación estadounidense.
El juez Brett Kavanaugh redactó la opinión mayoritaria y sostuvo que la Ley Helms-Burton elimina la inmunidad soberana de las agencias e instrumentos cubanos en esta categoría de litigios. Los tres integrantes liberales del tribunal votaron en disidencia.
La decisión no determina por sí misma si Exxon obtendrá finalmente una indemnización. Permite que el caso contra Corporación CIMEX y otras entidades estatales cubanas continúe en los tribunales estadounidenses, dando a la empresa otra oportunidad para probar sus reclamos.
El fallo también podría influir en otras disputas relacionadas con propiedades nacionalizadas en Cuba después de la revolución de 1959. Llega en un contexto de renovada tensión entre Washington y La Habana y podría ampliar la presión jurídica sobre empresas estatales cubanas en Estados Unidos.



