Medio Oriente

Una advertencia de EE.UU. eleva el riesgo de una nueva campaña breve e intensa contra Irán

Los países del Golfo fueron alertados sobre combates después de las legislativas mientras se reposicionan fuerzas, defensas aéreas y planes de ataque.

Audio Dispatch

Escuchar este artículo

Listo para escuchar

Estados Unidos advirtió a los gobiernos árabes del Golfo que se preparen para una posible reanudación breve pero intensa de la guerra con Irán después de las elecciones legislativas. Donald Trump no decidió, pero los preparativos mantienen activa una gran opción militar.

Washington repone municiones, aleja personal de bases vulnerables y posiciona fuerzas adicionales. Una batería Patriot fue enviada de Texas a Israel, mientras bombarderos, cazas, buques y una posible unidad expedicionaria de marines se preparan para distintos escenarios.

Israel desarrolla sus propios planes y Benjamin Netanyahu impulsa operaciones que dañen aún más la infraestructura militar y nuclear iraní y quizá debiliten al régimen. Trump todavía puede optar por un acuerdo, pero los preparativos acortan el tiempo diplomático.

La presión estratégica ya es severa. Sanciones y bloqueo naval restringieron ventas de petróleo, vuelos y comercio terrestre, profundizando la crisis económica iraní. Quienes apoyan la escalada creen que una campaña concentrada obligaría a Teherán a aceptar condiciones estadounidenses.

Esa premisa es discutida. Irán soportó más de 20.000 ataques sin capitular, y analistas advierten que otra ofensiva podría endurecer su decisión de reconstruir misiles y buscar influencia nuclear, no producir rendición política.

Los inspectores no ven reparaciones en sitios nucleares bombardeados, pero el acceso incompleto impide contabilizar todo el material. Una instalación bajo roca en Pickaxe Mountain mantiene una incertidumbre especial sobre el estado del programa.

Teherán conserva cientos o quizá miles de misiles y reconstruye con componentes almacenados. Funcionarios iraníes amenazan objetivos económicos y civiles, mientras el Golfo teme que sus defensas aéreas agotadas dejen expuestas ciudades e infraestructura energética.

La advertencia no predice una operación controlada. Reconoce que una ofensiva breve puede provocar una guerra regional más amplia, volver a alterar petróleo y navegación y dejar a los socios del Golfo con riesgos que los planificadores no pueden contener por completo.