Donald Trump sugirió que Estados Unidos podría volver a atacar Irán y afirmó que los bombardeos anteriores habían causado graves daños al país.
La declaración mantuvo abierta una nueva escalada, pero no especificó calendario, objetivo ni decisión operativa, por lo que fue una amenaza y no un ataque confirmado.
La crisis regional se amplió en la Cisjordania ocupada después de que un tiroteo en Hebrón desplazara la atención inmediata del enfrentamiento con Irán.
El ejército israelí dijo que murieron dos soldados y otros tres resultaron heridos, mientras fuerzas israelíes mataron a dos palestinos.
El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que el ejército estaba preparado para una operación de gran escala y un confinamiento total.
La respuesta anunciada sugirió medidas más allá del escenario inmediato, aunque no se precisaron su alcance ni duración.
En Irán, un representante de la Guardia Revolucionaria dijo que Mojtaba Khamenei ejercía el liderazgo y estaba en buen estado de salud.
Los hechos muestran varios frentes conectados en movimiento, con incertidumbre sobre si las amenazas estadounidenses o las medidas israelíes agravarán la crisis.



