China pidió a Alemania y a la Unión Europea abordar las disputas comerciales y de cadenas de suministro de manera “objetiva y racional” después de que el canciller Friedrich Merz reclamara mayor acceso entre mercados europeos y asiáticos. Pekín propone diálogo, no nuevas restricciones.
Merz rechaza un desacople total de China, pero sostiene que Europa debe reducir dependencias unilaterales poco saludables. Busca proteger industrias estratégicas sin abandonar la relación comercial de la que dependen numerosos fabricantes alemanes.
La Cancillería china afirmó que Pekín mantiene su compromiso con cadenas industriales y logísticas globales estables. El portavoz Guo Jiakun describió a China y Europa como socios confiables y pidió resolver diferencias mediante consultas.
Ese lenguaje discute el concepto europeo de dependencia. Pekín considera discriminatorias las medidas dirigidas específicamente a empresas chinas, mientras Europa presenta la diversificación como seguro frente a coerción, controles de exportación y cortes repentinos.
Alemania está en el centro del dilema. Sus empresas necesitan consumidores y proveedores chinos, pero también enfrentan una competencia intensa de productores chinos en vehículos eléctricos, baterías, maquinaria y tecnologías limpias.
La propuesta de Merz busca cooperación más amplia con socios asiáticos, no aislar a China. Falta saber si esa red será una plataforma comercial abierta o un instrumento coordinado contra aranceles, subsidios y presión económica.
El intercambio no produjo acuerdos ni calendarios, pero aclaró las pruebas de cualquier compromiso: Europa quiere acceso recíproco y menor concentración; China exige políticas que no discriminen a sus compañías.
Las futuras negociaciones dependerán de la implementación. Una relación estable necesita acceso verificable y reglas transparentes, pero una carrera hacia bloques rivales podría profundizar la fragmentación que ambas partes dicen querer evitar.



