El Alto Consejo de Estado de Libia insistió en que cualquier acuerdo sobre elecciones nacionales debe apoyarse en los marcos legales vigentes y respetar las facultades de las instituciones establecidas. Presentó la certeza jurídica como condición para una votación capaz de terminar con la prolongada división política.
El organismo calificó las elecciones libres y justas como el mejor medio para renovar la legitimidad pública, unificar instituciones y cerrar las sucesivas transiciones. Afirmó que apoyará esfuerzos serios, dirigidos por libios y facilitados por Naciones Unidas, que acerquen al país a ese objetivo.
El consejo instó a la Cámara de Representantes a abrir de inmediato un diálogo sobre las disputas pendientes y convertir entendimientos previos en acuerdos jurídicamente vinculantes. Sin reglas aplicables, advirtió, los compromisos electorales pueden quedar en declaraciones políticas y no en una hoja de ruta operativa.
También rechazó propuestas que introduzcan otra etapa transitoria amplia antes de la votación. La integridad del padrón, las normas de candidatura, los procedimientos de impugnación y los resultados finales es tan importante como fijar una fecha electoral.
Los mecanismos consultivos pueden ayudar a reducir diferencias, pero no sustituir a las instituciones con mandatos definidos por ley. Los foros temporales no deben asumir facultades legislativas o soberanas asignadas a la Cámara, al consejo de Estado u otros órganos nacionales.
La posición reafirma el Acuerdo Político Libio de 2015 firmado en Sjirat, junto con entendimientos y resoluciones posteriores de Naciones Unidas. El consejo pidió además proteger durante todo el proceso la independencia y credibilidad de la Alta Comisión Nacional Electoral.
La misión de Naciones Unidas fue invitada a facilitar el diálogo respetando la conducción libia y la autoridad legal de las instituciones nacionales. El consejo sostuvo que no se opone a las elecciones, sino que exige un proceso sólido y vinculante capaz de producir un gobierno aceptado.



