El Gobierno de Nigeria y Boko Haram habrían mantenido una tregua secreta durante tres meses, generando una pausa poco habitual en los ataques contra comunidades del nordeste. Las autoridades no confirmaron públicamente el arreglo y la información procede de personas conectadas con el grupo armado.
La supuesta tregua comenzó en junio después de negociaciones que lograron la liberación de 360 civiles secuestrados en Ngoshe, cerca de las montañas Mandara y de la frontera con Camerún. Los aldeanos habían sido capturados en marzo durante un ataque de Boko Haram contra una base militar cercana.
Tres personas con contactos entre miembros de Boko Haram, incluidas figuras de alto rango, describieron de manera independiente la tregua como vigente desde junio. Dos afirmaron que los ataques cesaron alrededor de Ngoshe y que el acuerdo podría extenderse por otros 40 días.
Las negociaciones habrían incluido un pago gubernamental de 5.000 millones de nairas, unos US$3,7 millones. Las autoridades negaron haber pagado un rescate, los portavoces civiles y militares no respondieron pedidos de verificación y ni la tregua ni el pago pudieron confirmarse de forma independiente.
Cualquier reducción de la violencia tiene límites geográficos y organizativos. El acuerdo atribuido no incluye al Estado Islámico en la Provincia de África Occidental, grupo rival activo en el nordeste nigeriano y la región del lago Chad, mientras continuaron los combates entre Boko Haram e ISWAP.
Los contactos secretos contrastan con el rechazo público de Nigeria a negociar con Boko Haram, organización que las autoridades califican de terrorista. El presidente Bola Tinubu priorizó la expansión militar y anunció en julio planes para reclutar 30.000 efectivos y crear cuatro nuevas divisiones del ejército.
Intentos anteriores de diálogo produjeron ceses del fuego que luego se derrumbaron. El investigador Malik Samuel advirtió que la nueva pausa podría ser táctica y no el comienzo de una paz duradera, otorgando ventajas temporales sin cambiar la trayectoria general de la guerra.
Personas familiarizadas con el arreglo también advirtieron que Boko Haram podría utilizar la pausa para trasladar equipos a las montañas Mandara. El grupo realiza ataques y secuestros en Nigeria y países vecinos del lago Chad desde 2009, y su fragmentación dejó varios actores fuera de cualquier tregua única.



