El presidente de Zambia, Hakainde Hichilema, recurrió a la movilización estudiantil en Lusaka mientras la campaña ingresaba en sus últimos días antes de las elecciones presidenciales del jueves. Su convocatoria ubicó a los votantes jóvenes en el centro del esfuerzo final del oficialismo.
Casi la mitad del electorado registrado de Zambia tiene entre 18 y 35 años, lo que convierte a ese grupo en un bloque potencialmente decisivo. Su magnitud empujó la campaña más allá de los actos tradicionales y hacia llamados directos dentro de ámbitos educativos y espacios de la vida cotidiana.
Hichilema instó a los estudiantes a hacer campaña en escuelas, universidades, habitaciones compartidas, mercados y autobuses. El mensaje pidió a sus seguidores que transformaran sus recorridos habituales por la capital en una red de organización y llevaran el argumento presidencial directamente a compañeros de estudio, de vivienda y otros votantes.
El mandatario enfrenta a otros 13 candidatos. Brian Mundubile emergió como su principal rival después de recibir el respaldo de una coalición de partidos opositores, que concentró una parte significativa de la oposición detrás de una sola candidatura a medida que se acerca la votación.
La elección plantea a los votantes una disyuntiva económica definida. Hichilema busca una nueva oportunidad para su agenda de reformas, mientras la oposición intenta convertir el amplio descontento por el alto costo de vida en un cambio de gobierno.
La votación también pondrá a prueba la reputación de estabilidad política de Zambia después de episodios aislados de violencia durante la campaña. La participación juvenil, la coalición opositora y la evaluación pública de la economía confluyen ahora en una competencia que decidirá si Hichilema obtiene un segundo mandato o si la alianza de Mundubile lo desplaza.



