Egipto, Argelia y Túnez pidieron que Libia celebre elecciones presidenciales y parlamentarias simultáneas, al considerar que un voto nacional es la salida más clara de años de autoridades provisionales. Sus cancilleres reactivaron el mecanismo trilateral en Argel.
Los tres gobiernos respaldan un acuerdo facilitado por la ONU pero definido y aplicado por los libios. Destacaron soberanía, unidad territorial y fin de instituciones paralelas que dividieron la autoridad política y las finanzas públicas.
La declaración también exige la retirada inmediata de fuerzas extranjeras, mercenarios y combatientes foráneos. Esa condición vincula legitimidad electoral con seguridad, porque el proceso seguirá vulnerable mientras grupos armados respondan a patrocinadores rivales.
Las elecciones previstas para diciembre de 2021 fracasaron por disputas sobre leyes, candidatos y poderes institucionales. La caída prolongó una transición con autoridades temporales sin mandato nacional renovado.
Los ministros respaldaron la hoja de ruta de la ONU y el trabajo de la Comisión Militar Conjunta 4+4, además de un marco político de 2026. No resuelve la base legal, pero alinea a tres vecinos sobre la secuencia.
También reclamaron reconciliación nacional, unificación de fuerzas y medidas sobre raíces sociales y económicas del conflicto. Las elecciones no bastan para estabilizar un Estado con sistemas coercitivos y financieros fragmentados.
La gobernanza económica forma parte del plan. Quieren un marco unificado de gasto y protección de activos libios congelados en el exterior conforme a decisiones del Consejo de Seguridad.
El mecanismo nació en 2017 y fue reactivado en 2025 tras seis años; Túnez acogerá la próxima reunión. Su valor dependerá de traducir consenso regional en reglas electorales ejecutables, no en otra declaración.



