Arabia Saudita estableció una alianza multinacional de defensa marítima para proteger la navegación en el mar Rojo, el estrecho de Bab el-Mandeb y el golfo de Adén. Riad actuará como Estado fundador y conductor y alojará la sede permanente de la organización.
La iniciativa fue anunciada después de una reunión del Ministerio de Defensa saudita en Riad, con jefes militares y representantes de 43 países, además de una delegación de la Unión Europea. Catorce gobiernos firmaron una declaración conjunta de respaldo al nuevo marco.
Los firmantes fueron Arabia Saudita, Kuwait, Baréin, Qatar, Pakistán, Türkiye, Egipto, Jordania, Yemen, Bangladesh, Nigeria, Sudán, Yibuti y Somalia. Su distribución geográfica conecta a los Estados del Golfo y del mar Rojo con socios de Asia meridional y África.
La declaración define a la alianza como defensiva. Sus misiones son reforzar la seguridad marítima, proteger la libertad de navegación y asegurar las rutas del comercio internacional y las líneas de abastecimiento energético en las tres vías conectadas.
La participación operativa no será automática. Cada miembro decidirá si se suma a actividades específicas conforme a sus leyes nacionales, preservando la autoridad soberana sobre los compromisos militares dentro de una estructura común de seguridad.
La alianza surge en un contexto de mayores tensiones regionales. El movimiento hutí de Yemen anunció el 20 de julio una prohibición marítima contra los buques sauditas y reivindicó ataques a petroleros del reino en el mar Rojo, lo que elevó la presión sobre Riad para proteger su tráfico comercial.
Las interrupciones en el estrecho de Ormuz vinculadas al enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán también aumentaron la importancia de la ruta del mar Rojo para las exportaciones sauditas de petróleo. Bab el-Mandeb conecta el golfo de Adén con el sur del mar Rojo y es un paso crítico hacia y desde el canal de Suez.
La sede permanente ofrece a Arabia Saudita una plataforma institucional para coordinar a un grupo amplio en torno a la seguridad naval y energética. Su alcance real dependerá de los miembros que decidan contribuir y de cómo el apoyo político se transforme en vigilancia, escolta o respuesta ante crisis.



