Brasil retuvo la aprobación diplomática formal necesaria para que Daniel Perez, candidato de Donald Trump a embajador estadounidense, asuma en Brasilia. La demora podría dejar a Washington sin embajador durante las decisivas elecciones presidenciales brasileñas del 4 de octubre.
Trump nominó a Perez el 1 de junio. Washington anunció la elección antes de pedir a Brasil el plácet, el consentimiento confidencial del Estado receptor. Funcionarios brasileños interpretaron esa secuencia como una violación del protocolo diplomático.
Perez es legislador estatal de Florida y aliado cercano del secretario de Estado Marco Rubio. Su nominación superó una comisión del Senado y espera la votación plenaria, pero la confirmación en Washington no le permitiría asumir sin la autorización brasileña.
Las autoridades realizan la revisión estándar del candidato y subrayaron que no existe un plazo para decidir. Un funcionario indicó que la aprobación es improbable antes de los comicios, mientras la Cancillería evitó comentarios públicos porque el proceso es confidencial bajo la Convención de Viena.
La administración Trump se mostró cada vez más frustrada y podría considerar medidas punitivas si no se resuelve el asunto. El Departamento de Estado defendió el derecho presidencial a elegir representantes y rechazó cualquier participación extranjera en el proceso de nominación estadounidense.
La controversia llega dentro de un deterioro mayor. Washington aplicó un arancel de 25 por ciento a varios productos brasileños y luego añadió 12,5 por ciento por preocupaciones sobre trabajo forzoso. También designó como terroristas a dos grupos criminales brasileños pese a las objeciones de Lula.
Brasil, a su vez, negó visas a dos funcionarios de Trump acusados de intentar debilitar la confianza en las elecciones. La soberanía se convirtió en un eje de Lula frente al senador Flávio Bolsonaro, quien presenta a Trump como aliado.
Perez dijo ante senadores que las elecciones brasileñas serían una prioridad temprana si fuera confirmado y vinculó su posible misión con condiciones electorales, comercio y seguridad. Ese énfasis convirtió el momento y los términos de su llegada en parte del mismo conflicto bilateral que debería administrar.



