Nueva Zelanda y Filipinas formaron una asociación integral y elevaron su relación bilateral mediante un marco formal anunciado durante contactos ministeriales en Manila.
El canciller neozelandés Winston Peters describió a ambos países como amigos cercanos y socios confiables en el escenario mundial. Dijo que el nuevo acuerdo busca convertir ese vínculo en acciones concretas.
La asociación se ordena en cuatro áreas. La primera es el diálogo político, que ofrece a los dos gobiernos un canal para coordinarse más estrechamente sobre asuntos bilaterales, regionales e internacionales.
Un segundo pilar reúne defensa, seguridad y cooperación marítima. El esquema coloca los vínculos prácticos de seguridad y la actividad en el mar dentro de la misma estructura que la relación política más amplia.
Las relaciones comerciales y económicas forman la tercera área, y los lazos entre las personas constituyen la cuarta. El marco ofrece a Wellington y Manila una agenda común para desarrollar vínculos estatales, comerciales y sociales.



