Estados Unidos comenzó a devolver personal a misiones diplomáticas de Oriente Medio que fueron evacuadas o reducidas tras el inicio de la guerra con Irán. Los primeros movimientos podrían comenzar esta semana bajo un plan de seguridad gradual.
Las misiones en Líbano, Israel, Arabia Saudita y Bagdad figuran entre las que recibirán empleados. También se permitirá que familiares regresen al puesto estadounidense en Riad, revirtiendo una de las restricciones de emergencia.
El regreso no restaurará de inmediato las operaciones normales. Las sedes en Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar y Líbano permanecerían como máximo al 85 % de su dotación, mientras Irak, Kuwait y Bahréin quedarían al 75 %.
Las embajadas en Israel, Jordania y Omán podrían recuperar finalmente todo su personal. Los límites diferenciados reflejan evaluaciones locales y el esfuerzo por reconstruir capacidad diplomática sin considerar estabilizada la seguridad regional.
Estados Unidos retiró personal después de que comenzaran los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán el 28 de febrero. Los ataques iraníes alcanzaron países del Golfo y obligaron a cerrar temporalmente la misión en Kuwait.
Los combates a gran escala disminuyeron, pero el conflicto sigue abierto. Continúa el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes, el estrecho de Ormuz permanece cerrado al tráfico normal y las negociaciones avanzan poco.
El Departamento de Estado equilibra la seguridad del personal con la necesidad de ejecutar su política exterior desde la región. El retorno parcial señala menor riesgo inmediato, no el final de la confrontación ni de sus consecuencias marítimas.



