La Reserva Federal mantuvo su tasa de referencia entre 3,75% y 4% después de elevar los costos de crédito en septiembre por primera vez en tres años. La decisión pausa el endurecimiento, pero no indica que los funcionarios consideren resuelto el problema inflacionario.
La actividad crece a un ritmo fuerte y el comité dijo necesitar más información para definir la postura que devuelva la inflación a la meta de 2%. Los mercados esperaban la pausa y los principales índices bursátiles reaccionaron poco.
El presidente Kevin Warsh destacó consumo robusto, bajo desempleo y crecimiento saludable. También señaló que las condiciones de crédito para hogares y empresas se endurecieron desde septiembre, lo que podría favorecer un equilibrio más durable entre demanda y precios.
La inflación sigue demasiado alta tras casi seis años por encima del objetivo. Warsh afirmó que el buen empleo no elimina la obligación del banco central de restaurar la estabilidad, especialmente cuando los hogares aún sienten el aumento acumulado del costo de vida.
La votación mostró una minoría restrictiva. Diez integrantes apoyaron mantener la tasa, mientras Lisa Cook y Beth Hammack prefirieron elevarla 0,25 puntos. Warsh describió la discusión como una seria disputa interna.
Varios economistas interpretan las dos disidencias, el lenguaje del comunicado y comentarios previos como preparación para una suba en diciembre y otra posible en 2027. La Fed no prometió ese camino y decidirá con los datos entrantes.
La pausa llega menos de una semana antes de las elecciones, donde la asequibilidad es central. Donald Trump reclama tasas más bajas, pero la Fed señala que la inflación persistente puede exigir mantener condiciones restrictivas o volver a subirlas pese a la presión política.



