Seis piratas somalíes armados secuestraron al petrolero Sibu 1, con bandera de Eritrea, a unos 252 kilómetros al este de Al Mukalla, Yemen. La nave fue llevada hacia Puntlandia tras el ataque del jueves.
El buque transporta a 20 tripulantes: 16 indios y marinos de Siria, Sudán, Irak y otro país aún no identificado. Su administrador de Emiratos Árabes Unidos recibió sanciones estadounidenses por la supuesta pertenencia del navío a una flota fantasma iraní.
La toma siguió al secuestro del Lutuf tres días antes y fue el sexto incidente contra un barco comercial desde el 21 de abril. Honor 25, Sward, Eureka y Asana también fueron capturados mientras los grupos se alejaban de la costa.
La Oficina Marítima Internacional registró 38 incidentes de piratería y robo armado en el primer semestre de 2026, incluidos cinco secuestros. Los piratas somalíes concentraron el 94 % de los tripulantes retenidos como rehenes.
Puntlandia desplegó fuerzas costeras y sostuvo, sin aportar pruebas, que actores externos impulsan el resurgimiento. También condenó ataques aéreos no identificados cerca de Garacad, donde quedaron barcos capturados, complicando la respuesta de seguridad.



