Europa

El calor récord en Reino Unido agrava la emergencia por sequía e incendios en Europa

El oeste de Londres llegó a 38,1 °C mientras la sequía presionaba el abastecimiento de agua y los incendios se extendían de Inglaterra y Francia a Grecia, exponiendo una débil adaptación climática.

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Reino Unido registró el día más caluroso de 2026 cuando la temperatura llegó a 38,1 grados Celsius en el oeste de Londres. La medición superó por una décima el máximo anual anterior, marcado el 28 de junio, aunque quedó por debajo del récord británico para agosto de 38,5 grados, establecido en 2003.

Reino Unido y Francia atraviesan su quinta ola de calor del año, después de que la primera llegara en mayo. El país británico ya acumuló un récord de cuatro días con 36 grados o más e igualó a 2022 con dos jornadas en 38 grados. En Francia, varias zonas se acercaron a 41 grados desde Aquitania hasta el valle del Ródano.

El calor golpeó a sociedades con capacidad limitada de refrigeración. El aire acondicionado sigue siendo poco frecuente fuera de comercios y oficinas en ambos países. El Colegio Real de Enfermería británico informó que trabajadores se desmayaron por agotamiento térmico en hospitales, muchos de ellos edificios antiguos sin climatización adecuada, y consideró esas condiciones una falla institucional.

La sequía persistente dañó cultivos, redujo ríos y aumentó la presión sobre el agua para hogares, campos y ecosistemas. Southern Water solicitó una inusual orden de sequía para prohibir usos comerciales no esenciales en el sur de Inglaterra, como lavar vehículos o llenar piscinas empresariales. Si se aprueba, sería la primera restricción de ese tipo desde 2006.

La vegetación seca intensificó el riesgo de incendios. Nuevos fuegos de pastizales estallaron en las Midlands Occidentales, donde ardieron viviendas cerca de un campo de golf de Stourbridge, mientras las brigadas seguían combatiendo un foco en New Forest. Inglaterra y Gales registraron 1.017 incendios este año, igualando el récord de todo 2025.

Los bomberos franceses enfrentaron nuevos incendios en Pas-de-Calais y Bretaña después de un verano excepcional. Un gran fuego cerca de Burdeos había obligado el mes anterior a evacuar a un cuarto de millón de personas. Las dotaciones también amenazaban con medidas de fuerza para reclamar más personal y recursos frente a emergencias climáticas cada vez más severas.

La emergencia se extendió al sur y al este. Más de 300 turistas y residentes fueron evacuados por mar en el norte de Grecia después de que un incendio de pinos amenazara viviendas costeras cerca de Siviri, en la península de Calcídica. Se desplegaron nueve aviones, siete helicópteros y 250 bomberos, sin reportes iniciales de víctimas ni daños materiales graves.

Los pronósticos indicaban que el calor más intenso se desplazaría hacia el este y cedería durante el fin de semana, pero el episodio expuso una brecha de adaptación más prolongada. Sistemas de agua, hospitales, bomberos y conductas públicas quedaron bajo presión, y las autoridades británicas evaluaban restringir las parrillas descartables mientras Europa se ajusta a temporadas recurrentes de calor e incendios.