Al menos 23 niños murieron y 25 resultaron heridos en el estado sudanés de Kordofán del Norte desde que los combates se intensificaron alrededor de Al Obeid a fines de mayo. El balance abarca dos meses en los que los menores quedaron repetidamente atrapados en la violencia extendida por las comunidades cercanas a la capital estatal.
El incidente más reciente ocurrió el 24 de julio en Burbur, al sur de Al Obeid. Murieron cuatro niños —dos varones y dos niñas de entre ocho y 16 años—, otro episodio concentrado de víctimas infantiles que se sumó al balance general.
Al menos ocho niños murieron o resultaron heridos en Kordofán del Norte durante julio. En junio se registraron al menos 30 muertes o lesiones infantiles, mientras mayo dejó otras 10 víctimas, entre ellas un bebé de dos meses.
El representante de UNICEF Sheldon Yett afirmó que cada niño muerto deja una familia cuyo futuro cambia para siempre y advirtió que los menores siguen pagando el precio más alto de la guerra sudanesa. En todo el país, al menos 330 niños murieron o resultaron heridos durante los primeros seis meses del año.
UNICEF pidió a todas las partes que protejan a los civiles y cumplan el derecho internacional humanitario mediante todas las medidas posibles para apartar a los niños de la violencia. El llamado también abarca sistemas civiles esenciales, incluidas escuelas, centros de salud e infraestructura de agua.
El conflicto de Sudán atraviesa su cuarto año y continúa impulsando una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Millones de niños enfrentan desplazamiento, hambre y acceso restringido a servicios básicos, mientras las cifras de Kordofán del Norte muestran cómo el derrumbe general de la guerra se traduce en ataques locales repetidos y daños permanentes para las familias.



