Medio Oriente

Irán intensifica contactos con Pakistán y Arabia Saudita antes de nuevas conversaciones con Estados Unidos

Abbas Araghchi habló dos veces en 24 horas con Asim Munir y el príncipe Faisal bin Farhan mientras los gobiernos regionales impulsaban soluciones políticas tras la suspensión de ataques estadounidenses y ante una nueva ronda entre Washington y Teherán.

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El canciller iraní Abbas Araghchi mantuvo una segunda ronda de conversaciones telefónicas en 24 horas con el mariscal de campo paquistaní Syed Asim Munir y el ministro de Relaciones Exteriores saudita, príncipe Faisal bin Farhan. Los contactos formaron parte de un esfuerzo regional intensificado para impedir que se amplíe el conflicto de cinco meses.

Las llamadas siguieron a los contactos de Araghchi del día anterior con Munir y el canciller turco Hakan Fidan. Ocurrieron después de que el presidente Donald Trump suspendiera una acción militar estadounidense prevista y afirmara que gobiernos de Medio Oriente habían alcanzado los parámetros de un posible acuerdo, versión que Irán rechaza en cuanto sugiere que Teherán pidió la pausa.

Los medios estatales iraníes presentaron las últimas conversaciones como una revisión de iniciativas diplomáticas para mantener la seguridad y la estabilidad en Asia occidental. Los participantes destacaron la cooperación regional y las soluciones políticas, incorporando a los gobiernos vecinos al esfuerzo por administrar la escalada.

Washington y Teherán se preparaban para otra ronda de conversaciones que, según Trump, comenzaría el lunes, aunque no fijó un plazo para llegar a un acuerdo. La agenda prevista incluye el programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz, el principal cuello de botella marítimo de la crisis.

Araghchi había advertido que cualquier acción hostil de Estados Unidos o Israel, o la participación de países regionales en esas operaciones, recibiría una respuesta decisiva y proporcional. Esa advertencia sigue formando parte del escenario diplomático mientras los funcionarios iraníes mantienen consultas con Pakistán, Arabia Saudita y Türkiye.

Estados Unidos e Israel iniciaron operaciones militares contra Irán a fines de febrero y presentaron como objetivos limitar las capacidades misilísticas de Teherán, impedir el desarrollo de un arma nuclear y terminar con su apoyo a grupos armados aliados. Desde entonces, los combates alteraron la navegación en el Golfo y el mar Rojo y alcanzaron una instalación mediterránea en Egipto.

Irán mantiene en gran medida cerrado el estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca del 20 por ciento del petróleo y el gas natural licuado del mundo antes de la guerra. El paso restringido elevó los precios de la energía y alimentó la inflación, convirtiendo el acceso a la vía en un asunto de negociación y presión económica internacional.

Trump amenazó en varias ocasiones con nuevas escaladas antes de conceder más tiempo a la diplomacia, y las conversaciones todavía no produjeron un acuerdo integral. Los contactos muestran a Pakistán, Arabia Saudita y Türkiye actuando como canales regionales mientras la pausa inmediata deja sin resolver las disputas nuclear, marítima y de seguridad.