Brasil

La centroizquierda brasileña se une detrás de Lula mientras la sucesión apunta a 2030

Los cinco principales partidos de centroizquierda respaldan por primera vez al presidente de 80 años, pero la coalición no tiene un sucesor con su alcance mientras crece la identidad conservadora y la ultraderecha sigue competitiva.

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El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se prepara para aceptar su séptima y probablemente última candidatura presidencial en la convención del Partido de los Trabajadores. A los 80 años, llega a la campaña con la centroizquierda más unida detrás de él que en cualquier etapa anterior de su carrera.

Por primera vez en casi cuatro décadas, los cinco principales partidos de centroizquierda apoyan a Lula como candidato. La coalición se reunió principalmente para enfrentar a una ultraderecha en ascenso, pero su dependencia de un solo conductor también expone la ausencia de un plan sucesorio acordado.

La alianza refleja una estrategia electoral defensiva dentro de una sociedad más conservadora. Entre 2014 y 2023, la proporción de brasileños que se identifican con la derecha subió del 26 al 37 por ciento, mientras la identificación con la izquierda cayó del 29 al 23 por ciento.

Ese cambio favoreció el ascenso del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por intentar derrocar la democracia, y ahora sostiene un movimiento representado en la elección por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro. Los aliados de Lula consideran necesaria la unidad para impedir el regreso de la ultraderecha.

El escenario regional también cambió. Lula es hoy uno de los pocos presidentes de izquierda de Sudamérica después de que triunfos derechistas en Chile, Colombia y Argentina siguieran a una década de estancamiento económico regional.

Lula lidera las encuestas de primera y segunda vuelta por un margen pequeño pero constante sobre Flávio Bolsonaro. La estabilidad económica, la desaceleración de la inflación y el rechazo a la familia Bolsonaro contribuyen a su respaldo, mientras la izquierda sigue teniendo dificultades con su narrativa en redes sociales.

La coalición exigió negociaciones y no adhesiones automáticas. El Partido de los Trabajadores hizo concesiones y, por instrucción de Lula, abrió espacio para que aliados encabecen algunas listas estaduales donde normalmente buscaría la posición dominante.

Si resulta elegido, Lula tendría 84 años al finalizar otro mandato y no cuenta con un heredero claro. Los exministros Fernando Haddad y Camilo Santana aparecen como posibles sucesores, pero ninguno tiene su peso nacional e internacional, por lo que la coalición deberá definir un proyecto común antes de 2030.