La economía de la eurozona creció 0,4 por ciento en el segundo trimestre de 2026 frente a los tres meses previos y volvió a expandirse tras un inicio de año estancado. El producto interno bruto del conjunto de la Unión Europea aumentó 0,5 por ciento.
El crecimiento anual también se aceleró. La producción fue 1,0 por ciento mayor que un año antes en la zona euro y 1,2 por ciento superior en la UE, frente a tasas del primer trimestre de 0,5 y 0,8 por ciento respectivamente.
El repunte fue desigual entre los países con datos disponibles. Irlanda registró el mayor aumento trimestral, 3,9 por ciento, seguida por Lituania con 1,7 y Suecia con 1,4, mientras Bélgica y Austria no crecieron.
Las mayores economías se mantuvieron en una franja más lenta. Alemania, Francia e Italia avanzaron 0,2 por ciento frente al primer trimestre, mientras España creció 0,7 por ciento y siguió superando a las tres economías más grandes.
Las cifras marcan un cambio respecto del primer trimestre, cuando el PIB de la eurozona no varió y el de la UE solo aumentó 0,1 por ciento. El resultado señala una recuperación, aunque su solidez depende de cómo se distribuye el crecimiento entre las economías nacionales.
El conflicto en Medio Oriente continúa como el principal riesgo a la baja. Una escalada prolongada podría afectar energía, comercio y confianza, mientras una crisis contenida dejaría margen para que continúe un crecimiento moderado.
El Banco Central Europeo mantuvo sin cambios sus tres tasas clave la semana anterior. La decisión preservó la política monetaria mientras la entidad sopesa mejores datos de actividad frente a la incertidumbre geopolítica y el riesgo de impactos externos sobre inflación y crecimiento.



