El presidente estadounidense Donald Trump se dispuso a recibir en Washington al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy cuando las guerras relacionadas con Irán y Ucrania alcanzaban momentos difíciles de decisión. Ambos visitantes también viajaron a la capital para un homenaje al senador Lindsey Graham, aliado cercano de Trump y defensor del apoyo a Israel y Ucrania.
La relación de Trump con Zelenskiy mejoró después de choques reiterados al comienzo del segundo mandato presidencial. La capacidad reciente de Ucrania para contener avances rusos y atacar la industria petrolera de Rusia modificó el contexto político de una reunión centrada en necesidades militares y posibles nuevas negociaciones de paz.
Zelenskiy identificó la defensa antibalística y la cooperación estratégica como sus primeras prioridades. Kiev busca la autorización estadounidense para comprar interceptores Patriot, avanzar en un acuerdo conjunto sobre drones y concretar la promesa de Trump en la cumbre de la OTAN de permitir que Ucrania produzca misiles Patriot bajo licencia.
El presidente ucraniano debía abordar las gestiones de paz después de contactos recientes con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. A una reunión privada y breve en la Casa Blanca le seguiría una visita al Capitolio, donde Zelenskiy planeaba dirigirse a los cien senadores en busca de mayor respaldo.
La visita también expuso una disputa sobre asistencia ya autorizada. El Pentágono informó al Congreso que no completaría hasta el año fiscal 2029 el gasto de 400 millones de dólares aprobados para Ucrania, aunque Kiev comunicó una escasez urgente de armas para responder a los ataques rusos con misiles.
Netanyahu llegó bajo una presión diferente. La Casa Blanca se ha mostrado frustrada por la falta de avances hacia un arreglo más amplio en el conflicto con Irán, mientras una parte de la base política de Trump rechaza una intervención militar estadounidense más profunda en Medio Oriente.
La relación entre ambos líderes se tensó por una polémica llamada telefónica en junio y por desacuerdos sobre operaciones israelíes, incluida la presión de Trump para contener ataques en Líbano. Netanyahu buscó, sin embargo, una demostración pública de apoyo antes de las elecciones israelíes del 27 de octubre, mientras perdía terreno en las encuestas.
Las reuniones colocaron a Trump en el centro de dos vías diplomáticas y militares separadas sin un acuerdo a la vista. Las decisiones sobre Irán, las operaciones regionales de Israel, la defensa aérea ucraniana, la producción militar y la ayuda demorada definirán si Washington produce compromisos operativos o principalmente señales políticas.



