Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, después de que el presidente argentino Javier Milei insultara a funcionarios del gobierno y del Poder Judicial brasileños durante un acto político en São Paulo. La medida de la Cancillería marcó una escalada formal en la disputa diplomática entre los países vecinos.
Milei calificó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de ladrón y delincuente. También atacó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes después de que la corte rechazara su pedido de visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario con una condena de 27 años por un intento de golpe.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin, describió las palabras contra Moraes como una referencia irrespetuosa hacia un miembro de la máxima corte y subrayó que se habían pronunciado en territorio brasileño. La respuesta judicial agregó una dimensión institucional al conflicto entre presidentes.
La Cancillería brasileña indicó que Bitelli fue convocado por las declaraciones de Milei. Lula no respondió directamente a los insultos, pero en un artículo separado sostuvo que el rumbo de Brasil es determinado por los brasileños, sin interferencia externa ni subordinación.
El expresidente argentino Alberto Fernández condenó públicamente la conducta de Milei y afirmó que insultar al mandatario del principal socio comercial de Argentina era imperdonable. Su intervención convirtió el episodio en parte de la confrontación política interna argentina además de una crisis bilateral.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, contactó al canciller brasileño Mauro Vieira para señalar que Milei no representaba el sentimiento del pueblo argentino. Kicillof defendió el respeto por los países vecinos y el compromiso con la integración regional.
Kicillof también vinculó el deterioro diplomático con riesgos económicos y advirtió que las provocaciones hacia Brasil podían poner en peligro inversiones, exportaciones y miles de empleos. La condición de Brasil como principal socio comercial argentino da a la disputa consecuencias potenciales más allá del protocolo.
El llamado a consultas no rompe por sí mismo las relaciones diplomáticas, pero retira temporalmente al embajador y señala que Brasilia espera una respuesta al episodio. Los próximos pasos mostrarán si el enfrentamiento queda en el plano retórico o comienza a afectar los mecanismos comerciales y regionales que vinculan a ambos países.



