América Latina

Uruguay advierte sobre mayor proteccionismo tras aumento arancelario de EE.UU.

El presidente de Uruguay afirmó que el aumento arancelario de Estados Unidos del 10% al 12,5% sobre ciertos productos tendría un impacto limitado pero preocupante, al afectar cerca de una quinta parte de las exportaciones del país al mercado estadounidense, sin incluir servicios ni los principales rubros exportadores.

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El gobierno de Uruguay interpreta el último aumento arancelario de Estados Unidos como parte de un giro más amplio hacia una política comercial más proteccionista, aunque espera que el efecto inmediato sobre el país siga siendo limitado. El presidente Yamandu Orsi presentó la medida como una señal de alerta dentro de un entorno comercial global cada vez más restrictivo.

En una conferencia de prensa en el departamento sureño de Canelones, Orsi dijo que la decisión de Washington elevará del 10% al 12,5% los aranceles sobre ciertos productos uruguayos. El aumento es más acotado que una medida comercial generalizada, pero igualmente presiona a exportadores que dependen del acceso al mercado estadounidense.

Los bienes afectados representan aproximadamente una quinta parte de las exportaciones de Uruguay a Estados Unidos. Ese alcance permite al gobierno sostener que la exposición total está contenida, aunque reconoce que los sectores incluidos en la medida podrían enfrentar una pérdida concreta de competitividad.

Orsi también subrayó que el cambio arancelario no alcanza al comercio de servicios. Esa distinción pesa en la evaluación oficial porque los servicios quedan fuera de la nueva estructura de gravámenes y, por lo tanto, no forman parte del impacto directo calculado por las autoridades.

El presidente afirmó que las principales exportaciones de Uruguay hacia Estados Unidos también quedaron excluidas del aumento. Esa exclusión limita el riesgo macroeconómico de la decisión, pero no elimina la preocupación generada por una suba de 2,5 puntos porcentuales sobre líneas exportadoras específicas.

Orsi describió el incremento como parte de una disputa global cotidiana contra el proteccionismo y pidió inteligencia y cautela en la respuesta uruguaya. Sus comentarios ubicaron el tema más allá de una diferencia arancelaria bilateral y dentro de un debate más amplio sobre cómo las economías pequeñas y dependientes del comercio navegan un sistema menos abierto.

El Ministerio de Economía y Finanzas de Uruguay informó que el gobierno adoptará medidas para mitigar el efecto sobre los sectores alcanzados por el aumento arancelario. El anuncio indica que Montevideo prepara una respuesta focalizada, en lugar de tratar el cambio como un shock sistémico.

El ministerio también señaló que el gobierno presentó al Congreso un proyecto de ley para prohibir importaciones de bienes producidos con trabajo forzoso o infantil. Esa iniciativa suma una dimensión de cumplimiento laboral a la agenda comercial uruguaya en un momento en que la política arancelaria y el acceso a mercados se vuelven más sensibles políticamente.