Europa

Noruega rechaza como injustificado el nuevo arancel de EE.UU.

Noruega se ha opuesto firmemente a un nuevo arancel estadounidense del 12,5 por ciento sobre sus importaciones, calificando la medida unilateral de Washington como injustificada. El ministro de Asuntos Exteriores, Espen Barth Eide, declaró que la justificación del arancel es infundada, ya que Noruega ya cuenta con normas claras para prevenir el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso.

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Noruega ha emitido una dura reprimenda a Estados Unidos por un nuevo arancel del 12,5 por ciento sobre sus importaciones, calificando de infundada la justificación de Washington e instando a reconsiderar la medida unilateral.

El anuncio se produjo el viernes, cuando la administración estadounidense implementó un arancel adicional del 12,5 por ciento sobre los bienes de Noruega y otras decenas de economías, en sustitución del arancel adicional global del 10 por ciento que expiró ese mismo día. La decisión se justificó alegando que los países afectados no habían prohibido los bienes producidos con trabajo forzoso.

El ministro de Asuntos Exteriores noruego, Espen Barth Eide, expresó su fuerte desacuerdo tanto con el arancel como con su justificación. "No estamos de acuerdo con el uso unilateral de aranceles por parte de Estados Unidos contra Noruega y otros países. Tampoco estamos de acuerdo con la justificación de este nuevo arancel", declaró Eide en un comunicado.

Oslo sostiene que la acusación es infundada y señala que ya existen normas internas que prohíben el comercio de bienes producidos mediante trabajo forzoso. El gobierno calcula que aproximadamente el 67 por ciento de las importaciones estadounidenses procedentes de Noruega se verán afectadas por el nuevo gravamen del 12,5 por ciento, lo que supone una escalada significativa de la fricción comercial entre ambas naciones.

En respuesta a la medida, el gobierno noruego ha anunciado que convocará una reunión urgente con los sindicatos, las organizaciones patronales y las asociaciones empresariales para evaluar el impacto y coordinar una respuesta nacional. La medida refleja la determinación de Oslo de hacer frente a lo que considera una táctica de presión económica injustificada por parte de Washington.

La decisión arancelaria de Estados Unidos forma parte de un patrón más amplio de medidas comerciales dirigidas a múltiples países, lo que suscita preocupación entre los socios comerciales estadounidenses sobre la dirección de la política comercial estadounidense. El firme rechazo de Noruega refleja la creciente inquietud entre las naciones europeas por el enfoque de Washington ante las disputas comerciales.

A medida que los nuevos aranceles entren en vigor, la disputa pone de manifiesto la creciente brecha entre Estados Unidos y sus aliados tradicionales en materia de política comercial, y Noruega se suma a la creciente lista de países que cuestionan el uso de aranceles como herramienta diplomática por parte de la administración estadounidense.