Una nueva ola de violencia en el suroeste de Pakistán dejó 29 miembros de las fuerzas de seguridad muertos y profundizó la preocupación por la situación en Baluchistán, una provincia afectada desde hace tiempo por la militancia separatista y los ataques contra objetivos estatales.
Entre los fallecidos había 18 policías que habían sido secuestrados a comienzos de la semana y luego asesinados, además de 11 soldados que murieron en un ataque separado el miércoles. Los hechos se sumaron a una secuencia más amplia de agresiones contra fuerzas de seguridad y civiles desde el lunes.
El teniente general Ahmad Sharif Chaudhry, portavoz militar, dijo que el número total de muertos desde el lunes había llegado a 42, en su mayoría soldados y policías. También afirmó que las fuerzas de seguridad habían abatido a 54 insurgentes en operaciones realizadas durante el mismo período.
Los policías fueron capturados después de que milicianos atacaran un puesto policial en el distrito de Ziarat el lunes por la noche. Otros nueve agentes murieron durante ese asalto. Las autoridades describieron a los atacantes como miembros de un grupo al que el gobierno llama Fitna al-Khawarij, término utilizado para el proscrito Ejército de Liberación de Baluchistán.
Pakistán ha acusado al Ejército de Liberación de Baluchistán de recibir apoyo de India, una acusación que Nueva Delhi niega. El grupo ha reivindicado recientemente una serie de ataques contra fuerzas de seguridad en Baluchistán, donde los talibanes paquistaníes, conocidos como Tehrik-e-Taliban Pakistan, también mantienen una presencia significativa.
Los 11 soldados murieron cuando insurgentes emboscaron su vehículo en una carretera de Baluchistán. El ataque puso de relieve la vulnerabilidad de los convoyes de seguridad en una provincia extensa donde el terreno difícil, la baja densidad poblacional y las redes insurgentes de larga data complican el control estatal.
Baluchistán es la provincia más grande de Pakistán por superficie y la menos densamente poblada. Ha sido escenario de una prolongada insurgencia separatista y de repetidos episodios de violencia militante, incluidos ataques contra personal de seguridad y civiles.



