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Washington evalúa nuevas sanciones contra Moraes mientras se deteriora la relación con Brasil

La administración Trump analiza volver a aplicar medidas Magnitsky contra el juez Alexandre de Moraes mientras se profundizan las disputas judiciales, comerciales y diplomáticas entre Washington y Brasilia.

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Estados Unidos evalúa volver a imponer sanciones al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes mientras se deterioran las relaciones entre Washington y Brasilia. La medida sigue en estudio, sin un calendario público ni confirmación de que la administración de Donald Trump vaya a ejecutarla.

La discusión se reactivó después de que Moraes autorizara allanamientos contra un exfuncionario del estado de Maranhão sospechado de entregar a un periodista información sobre el uso de vehículos oficiales por familiares del juez Flávio Dino. Moraes sostuvo que el material había sido obtenido y divulgado de forma ilegal y podía poner en riesgo al magistrado y su familia. Gilmar Mendes respaldó esa postura, mientras el presidente del tribunal, Edson Fachin, defendió la confidencialidad de la fuente periodística.

Las sanciones Magnitsky pueden congelar activos en Estados Unidos e impedir que ciudadanos y empresas estadounidenses operen con personas o entidades designadas. Washington aplicó esas medidas contra Moraes en agosto de 2025, acusándolo de censura, detenciones arbitrarias y procesos politizados, incluidos casos vinculados con el expresidente Jair Bolsonaro. Las penalidades contra Moraes, su esposa y una empresa familiar fueron suspendidas en diciembre después de contactos entre Trump y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La eventual marcha atrás se sumaría a una disputa comercial iniciada con un arancel estadounidense del 50 % sobre productos brasileños, que Trump vinculó con la exigencia de que Bolsonaro no fuera procesado. La Corte Suprema de Estados Unidos anuló después esa tarifa, pero Washington impuso en julio un nuevo gravamen del 25 % a diversos bienes brasileños y reabrió el frente comercial.

La fricción diplomática también creció antes de las elecciones brasileñas de octubre. Brasilia negó la entrada a dos enviados de Trump por riesgo de interferencia electoral, una acusación rechazada por Washington. Estados Unidos revocó luego la visa de la embajadora brasileña después de que Brasil evitara conceder la aprobación formal al nominado de Trump para la embajada en Brasilia y señalara que el nombre seguía bajo análisis. Nuevas sanciones profundizarían un conflicto que ya abarca tribunales, comercio y representación diplomática.