El presidente Donald Trump amenazó con declarar el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos mientras su administración intenta terminar la guerra con Irán. Durante un discurso en una academia policial de Long Island, afirmó que la designación llegaría pronto, aunque no quedó claro si el comentario representaba una nueva política seria o una amenaza improvisada.
El estrecho es una vía de navegación internacional bordeada por Irán y Omán, por donde pasa habitualmente cerca de una quinta parte del petróleo transportado por mar en el mundo. Está casi completamente cerrado desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán en febrero, mientras el fracaso de las negociaciones mantiene las conversaciones de paz estancadas.
Trump vinculó la pretensión territorial con el control militar estadounidense. Sostuvo que Estados Unidos impuso el bloqueo y puede determinar qué barcos atraviesan el paso, en línea con una declaración anterior según la cual Washington tenía el control total del estrecho y podría conservarlo.
Irán rechazó esa versión. El vicecanciller Kazem Gharibabadi dijo que Teherán no se dejaría intimidar por amenazas ni demostraciones de fuerza y sostuvo que solo Irán tiene autoridad para abrir o cerrar el paso. El canciller Abbas Araqchi afirmó que los mensajes intercambiados mediante Qatar y Pakistán no constituyen negociaciones y que aún no se decidió reanudar el diálogo con Washington.
Las conversaciones separadas entre Irán y Omán se concentran en definir una ruta marítima por el estrecho, mientras Teherán exige que Estados Unidos cumpla condiciones antes de reanudar el tráfico comercial. Al mismo tiempo, Washington bloquea puertos y embarcaciones iraníes para intensificar la presión económica cuando la guerra se acerca a los seis meses.
El cierre elevó con fuerza los precios del combustible para los consumidores estadounidenses. Trump reconoció valores de la gasolina cercanos a cuatro dólares y defendió el costo adicional como parte del esfuerzo para impedir que Irán obtenga un arma nuclear, afirmando que no se disculparía por esa política.
Teherán mantiene una serie más amplia de exigencias para reabrir el estrecho. Las condiciones incluyen un cambio en la conducta de Estados Unidos, compensación total por los daños de guerra, levantamiento de sanciones y liberación incondicional de los activos iraníes congelados.
La amenaza de apropiarse de la vía agrega así una dimensión territorial y legal a una confrontación militar y económica ya peligrosa. Washington presenta el bloqueo como control efectivo y Teherán reivindica la autoridad soberana sobre el paso; ninguna posición permitió reanudar las negociaciones ni restablecer un corredor central para el comercio energético mundial.



