El canciller egipcio Badr Abdelatty pidió detener de inmediato las operaciones militares durante conversaciones telefónicas separadas con el ministro iraní Seyed Abbas Araghchi y el omaní Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi.
Los tres ministros repasaron los últimos acontecimientos regionales y los esfuerzos para reducir las tensiones. Egipto ubicó la recuperación de la seguridad y la estabilidad en el centro de los intercambios mientras la acción militar seguía ampliando los riesgos.
Abdelatty instó a todas las partes a detener tanto las medidas de escalada como las operaciones directas. Su mensaje presentó la contención como una exigencia urgente para impedir que el conflicto se expanda aún más por la región.
La posición egipcia favoreció soluciones políticas y diplomáticas. La intervención de El Cairo buscó mantener abiertos los canales con Irán y Omán y orientar la atención hacia la negociación en lugar de otro ciclo de represalias militares.
La libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo constituyó una segunda demanda central. Abdelatty vinculó el acceso a ambas vías con la seguridad regional, el comercio internacional y la protección de las cadenas globales de suministro.
Las llamadas ocurrieron después de reiterados ataques estadounidenses contra objetivos iraníes y respuestas de Irán contra bases e instalaciones de Estados Unidos en la región. El reclamo egipcio unió así la desescalada con la defensa de corredores marítimos expuestos a la confrontación.



