Los gobiernos de la Unión Europea acordaron en Bruselas un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, destrabando una medida que había estado en discusión durante semanas y renovando el foco sobre los ingresos energéticos, las finanzas y las redes de suministro vinculadas a la guerra de Moscú en Ucrania.
Un elemento central del paquete es la extensión por 12 meses del tope al precio del petróleo, fijado en 44,10 dólares. La medida busca mantener la presión sobre los ingresos rusos por crudo mientras preserva una posición europea coordinada sobre uno de los instrumentos económicos más sensibles utilizados desde el inicio de la guerra.
Las negociaciones se habían complicado por las objeciones de algunos Estados miembros a los límites al transporte de gas natural licuado ruso hacia terceros países. El asunto era particularmente sensible para sectores de la industria naviera europea, incluidos operadores griegos con exposición a ese comercio.
El compromiso incluye una exención limitada para contratos y compras relacionadas firmados antes del 24 de febrero de 2022. Las futuras ampliaciones de esas transferencias quedarán restringidas, y el mecanismo estará sujeto a una revisión anual por parte del Consejo de la Unión Europea.
El paquete, propuesto por la Comisión Europea el 9 de junio, también incluye el mayor número de incorporaciones individuales a listas de sanciones en cuatro años. Añade prohibiciones de transacciones y restricciones dirigidas al sector financiero ruso, junto con nuevas medidas sobre plataformas de criptomonedas y entidades dedicadas al comercio de petróleo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el acuerdo y sostuvo que las medidas seguirán debilitando los fundamentos económicos del esfuerzo bélico de Rusia. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, describió el pacto como un nuevo paso para intensificar la presión sobre Moscú y reafirmó el apoyo europeo a Ucrania.
La presidencia irlandesa del Consejo señaló que el acuerdo busca golpear las fuentes de ingresos de Rusia, alterar su flota en la sombra e interferir en las cadenas de suministro utilizadas para sostener la guerra. El texto final aún requiere una aprobación formal antes de que el paquete quede plenamente adoptado.



