Los hutíes de Yemen amenazaron con atacar objetivos saudíes después de acusar a aeronaves saudíes de intentar impedir el aterrizaje de un avión civil iraní en el Aeropuerto Internacional de Saná.
La advertencia fue formulada por el portavoz militar del grupo, Yahya Sarea, quien afirmó que las fuerzas hutíes habían enfrentado lo que describió como aviones de guerra saudíes. Sostuvo que el grupo atacaría aeropuertos saudíes e intereses vitales en tierra y en el mar si continuaban las violaciones del espacio aéreo yemení.
Sarea también afirmó que los vuelos entre Saná y Teherán continuarán pese a posibles consecuencias. La disputa siguió a la llegada a Saná de una aeronave iraní que trasladó a una delegación oficial hutí a Teherán para asistir al funeral del fallecido líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.
Más de 200 pacientes también fueron señalados entre los pasajeros a bordo. El vuelo tuvo así una dimensión política y humanitaria en una ruta observada de cerca por la alineación de los hutíes con Irán.
La coalición liderada por Arabia Saudita rechazó las declaraciones hutíes y afirmó que buscaban desviar la atención de las violaciones del grupo contra los yemeníes. La coalición advirtió que cualquier intento de atacar el reino o violar la soberanía de Yemen sería respondido con firmeza y con una fuerza sin precedentes.
Arabia Saudita encabeza una coalición militar en Yemen desde 2015, después de que los hutíes tomaran Saná. Durante la guerra, el grupo ha demostrado capacidades con misiles y drones, incluidos ataques contra instalaciones petroleras saudíes y otra infraestructura vital.
El nuevo intercambio vuelve a poner el foco en el frágil entorno de seguridad alrededor del aeropuerto de Saná, el territorio saudí y la región más amplia del mar Rojo y el Golfo, donde la aviación, las amenazas de misiles y los alineamientos regionales siguen estrechamente conectados.



