El enviado presidencial ruso Kiril Dmítriev criticó las decisiones energéticas de la Unión Europea mientras Europa occidental atravesaba una ola de calor récord.
Dmítriev sostuvo que el bloque no dispone de energía suficiente para sostener un uso generalizado de sistemas de aire acondicionado. Atribuyó esa presión a las decisiones de reducir la energía nuclear y limitar el acceso a combustibles rusos.



