El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó descartar una posible acción militar contra Cuba, agregando un nuevo elemento de incertidumbre a una relación ya tensa entre Washington y La Habana.
Consultado sobre una comparación entre ese escenario y la operación que autorizó en Venezuela a comienzos de año, Trump afirmó que la ausencia de petróleo en Cuba la diferencia de Venezuela. Cuando le insistieron sobre si una acción seguía siendo posible, respondió que sí.
Trump destacó la cercanía geográfica de Cuba con Estados Unidos y sostuvo que la isla busca entablar conversaciones. También reafirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, continúa siendo el principal responsable de la política estadounidense hacia Cuba.
Al ser preguntado si Washington había puesto en marcha una cuenta regresiva sobre Cuba después de alcanzar un acuerdo con Irán, Trump describió el calendario como flexible. Sus declaraciones no incluyeron una decisión, un plazo ni un plan militar específico.
Un día antes, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se había dirigido a Estados Unidos para reclamar que Cuba pueda comerciar, comprar medicamentos, importar combustible y recibir inversiones, créditos y financiamiento sin restricciones externas.
Díaz-Canel también rechazó que la presión sobre suministros esenciales pueda presentarse como ayuda a la población cubana. Advirtió sobre la amenaza de una agresión militar mientras defendía las medidas económicas aprobadas recientemente por la Asamblea Nacional.
El intercambio refleja una fuerte escalada de la retórica política entre ambos gobiernos. Las palabras de Trump mantienen abierta una variedad de posibles acciones, mientras Cuba continúa describiendo la política estadounidense como un intento de profundizar las dificultades económicas y forzar un cambio político.
