Australia afirma que el programa AUKUS mantiene el objetivo de recibir su primer submarino estadounidense de propulsión nuclear a comienzos de la década de 2030. Richard Marles reiteró el calendario tras reunirse con Pete Hegseth en Filipinas.
Según la “ruta óptima”, Australia comprará submarinos Virginia desde alrededor de 2030 antes de incorporar luego el diseño británico-australiano SSN-AUKUS. La transferencia busca evitar un vacío cuando se retiren las unidades antiguas.
Marles dijo que el trabajo con Estados Unidos y Reino Unido avanza al ritmo necesario. Es una garantía política, no un nuevo contrato, y no elimina las restricciones industriales del programa.
El riesgo central es la capacidad productiva. Los astilleros estadounidenses deben cumplir las necesidades de su propia Armada y liberar unidades para Australia; el calendario depende de personal, proveedores, mantenimiento y apoyo del Congreso.
Australia también debe preparar tripulaciones, reguladores, bases y sistemas de custodia nuclear para una tecnología que nunca operó. Las visitas y el entrenamiento ayudan, pero la operación soberana exige marinos, ingenieros, inspectores y seguridad.
El programa une compras y estrategia. Canberra busca submarinos que patrullen más lejos y permanezcan más tiempo, mientras Washington y Londres ganan un socio más capaz bajo el agua.
Marles dijo que la alianza sigue siendo tan importante como siempre, repitiendo la afirmación de Anthony Albanese de que AUKUS avanza a toda velocidad. Buscan responder dudas sobre costo, plazos y disponibilidad estadounidense.
El objetivo de comienzos de 2030 es un hito, no prueba de finalización. AUKUS será evaluado por el avance conjunto de astilleros, formación y salvaguardas legales, evitando que la ambición estratégica llegue tarde.



