India importó más de 2,6 millones de barriles diarios de crudo ruso en junio y julio, un máximo histórico y más del doble del nivel de febrero. Rusia aportó más de la mitad de todas las compras petroleras del país.
Las adquisiciones totales subieron a unos cinco millones de barriles diarios, el mayor nivel desde que el conflicto con Irán alteró las rutas de Oriente Medio. La reducción de flujos del Golfo y el riesgo en Ormuz devolvieron a las refinerías hacia cargamentos rusos.
El giro expone una vulnerabilidad estructural: India importa más del 90 % del petróleo y gas que necesita. Narendra Modi destacó en su discurso del Día de la Independencia la seguridad energética y la necesidad de ampliar capacidades internas alternativas.
Nueva Delhi expande la producción local de gas de cocina, la inversión nuclear privada y las energías renovables, pero la transición es gradual. Las reservas estratégicas cubren unos 74 días de importaciones y el almacenamiento de gas licuado sigue limitado.
India produce más de mil millones de toneladas de carbón al año, aunque el petróleo sigue siendo esencial para transporte, industria y hogares. Diversificar proveedores y acelerar proyectos nacionales es clave para reducir la exposición a guerras, sanciones y estrechos marítimos.



