Las empresas y los magnates húngaros cuya expansión quedó asociada a sus vínculos con Viktor Orban están cambiando de estrategia después de que la victoria electoral de Péter Magyar en abril pusiera fin a los 16 años de gobierno del ex primer ministro. Las firmas acostumbradas a grandes obras públicas se preparan para un mercado donde el acceso político tendrá menos peso.
Entrevistas con alrededor de una docena de exfuncionarios, ejecutivos y analistas indican que los multimillonarios del círculo íntimo de Orban están replanteando sus operaciones. Los analistas esperan que la transición someta a fuertes presiones a algunas compañías políticamente conectadas y que varias no logren sobrevivir al nuevo entorno.
Market Epito, uno de los mayores grupos constructores del país, ilustra el giro. Su fundador y director ejecutivo, Sandor Scheer, dijo que la empresa se adaptará buscando una mayor cantidad de encargos pequeños, con más peso de la vivienda y la infraestructura después de que los contratos públicos, incluidos importantes estadios de fútbol, generaran cerca de una cuarta parte de sus ingresos.
El cambio constituye la mayor reconfiguración empresarial de Hungría en décadas. Las acciones de compañías identificadas con el orden político anterior cayeron, incluso mientras el mercado general de Budapest subía ante la expectativa de que un sistema más competitivo atraiga nuevas inversiones extranjeras.
Las constructoras y empresas viales que dependieron en gran medida de la contratación de infraestructura pública enfrentan la mayor exposición, porque ahora competirán con nuevos actores por los fondos estatales. Daniel Hegedus, del Instituto de Política Europea, prevé que partes de esas redes desaparezcan en uno o dos años, mientras Market Epito sostiene que sus tres décadas de actividad, su solidez financiera y su cartera diversificada no dependen de los ciclos políticos.
El sistema anterior otorgó a aliados de Orban acceso preferencial al gasto estatal, las licitaciones y regulaciones favorables. Un relevamiento de la OCDE de 2024 encontró una elevada proporción de contrataciones con un solo oferente, mientras la Unión Europea exigió reformas para mejorar la competencia antes de liberar fondos suspendidos; un estudio preelectoral del grupo anticorrupción CRCB también identificó favoritismo político en la contratación pública.
Magyar presentó una amplia legislación anticorrupción en junio y prometió revisar contratos de construcción, defensa y medios. El Parlamento aprobó luego, el 13 de julio, una reforma constitucional para destituir al presidente Tamas Sulyok, a quien Magyar describió como alineado con el gobierno anterior, mientras Sulyok negó tener una agenda política. Opus Global, Appeninn, 4iG y MBH Bank sufrieron fuertes caídas bursátiles durante la transición.
La constructora vial Duna Aszfalt afirma que puede competir sin protección política, pero el gobierno suspendió la ampliación de una autopista en el sur y le pidió devolver fondos recibidos antes de la elección. 4iG rechaza haber sido favorecida y MBH sostiene que cumplió las normas húngaras y europeas de contratación. Licitaciones más transparentes pueden abrir espacio a competidores internacionales y obligar a los antiguos beneficiarios a demostrar que pueden operar sin acceso privilegiado.



