El Kremlin endureció su descripción del conflicto en Ucrania, con el portavoz Dmitri Peskov afirmando que lo que Moscú presentó originalmente como una operación militar especial es ahora, en sus palabras, una guerra real. Su explicación se concentra en el papel que Rusia atribuye a los gobiernos occidentales detrás de Kiev.
Peskov sostuvo que la naturaleza del conflicto cambió porque Ucrania no actúa sola. Mencionó a Berlín, París, La Haya, Oslo y Washington como capitales que están detrás de Kiev, y dijo que el apoyo occidental permite a Ucrania usar asistencia satelital e infraestructura militar extranjera para dirigir armas contra objetivos rusos.
La declaración forma parte del esfuerzo más amplio de Moscú por definir el conflicto no solo como una confrontación con Ucrania, sino también como una disputa más amplia que involucra apoyo militar, de inteligencia y logístico occidental. En ese encuadre, las armas y los sistemas de orientación occidentales no aparecen como elementos secundarios del campo de batalla, sino como centrales para la forma en que se libra la guerra.
Peskov también acusó a Kiev de realizar ataques contra territorio ruso que describió como de naturaleza terrorista. Dijo que los ataques ucranianos habían apuntado contra instalaciones energéticas e infraestructura civil sin relación con el ámbito militar ni con la industria de defensa. Vinculó el aumento de ataques contra objetivos civiles con lo que describió como un deterioro de la posición ucraniana en el frente.
El contexto del campo de batalla citado por Peskov se centró en Konstantínovka, que describió como una línea importante en los combates y un paso hacia zonas fortificadas como Kramatorsk y Slaviansk. Dijo que las tropas rusas estaban avanzando, presentando esos movimientos como parte de una presión más amplia sobre las posiciones defensivas ucranianas.
Moscú sostiene que las entregas de armas occidentales prolongan el conflicto sin cambiar la situación sobre el terreno. También ha advertido que los cargamentos de armas hacia Ucrania son objetivos militares legítimos y argumenta que armamento suministrado desde el exterior ha sido utilizado en ataques que causaron víctimas civiles dentro de Rusia.



