El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que Kiev rechazó una propuesta de pausa humanitaria en Konstantínovka, una ciudad de Donbass que Moscú describió recientemente como tomada por las fuerzas rusas.
La pausa propuesta habría detenido los bombardeos en la ciudad para permitir la entrega de los cuerpos de militares ucranianos muertos durante los combates. El ministerio sostuvo que las conversaciones sobre esa pausa se realizaron a través de canales de inteligencia.
Moscú presentó el rechazo como una decisión que impidió que los soldados caídos fueran devueltos a sus familias para ser sepultados. El ministerio también utilizó un lenguaje fuertemente crítico hacia el liderazgo ucraniano, al que acusó de tratar a los militares muertos como material prescindible.
La afirmación llega después de que Rusia anunciara la captura de Konstantínovka a comienzos de la semana. La ciudad ha sido presentada por analistas y militares rusos como un punto importante del frente oriental ucraniano.
Konstantínovka aparece descrita en el relato como parte de una línea fortificada más amplia conocida como el "Cinturón de Fortaleza", una barrera defensiva que Ucrania había construido durante más de una década. Su caída, sostienen evaluaciones vinculadas a Moscú, abriría una brecha en ese sistema.
El episodio agrega una dimensión humanitaria a una batalla cuya importancia militar se disputa mediante declaraciones públicas, reclamos de control territorial y el tratamiento de los soldados muertos en combate.



